Un reciente estudio publicado por el Journal of Scientific Reports y realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Gieben (Alemania), que ha llevado a cabo distintas pruebas de análisis sobre 28 muestras sacadas de 14 estropajos usados y las compararon con las de esponjas de cocina sin usar, señalaron que los estropajos usados pueden llegar a albergar más bacterias que un váter .

“Nuestro trabajo demuestra que las esponjas de cocina tienen una mayor diversidad bacteriana de lo que se pensaba”, explicaron los investigadores de Gieben.
Este estudio señala que los estropajos y esponjas de cocina que se guardan normalmente al lado del fregadero (el lugar donde más microbios pueden acumularse), pueden servir de reservorio de microorganismos de todo el hogar, debido a que éstos entran en contacto tanto con restos de alimentos, como con la superficie de la piel de los manipuladores, además unido a la humedad de la esponja, favorece el crecimiento bacteriano.
Un estropajo que se ha usado durante más de tres días puede albergar cientos de bacterias. Para hacernos una idea, normalmente el estropajo lo utilizamos para limpiar una superficie, lo que se estamos haciendo en realidad es extender los patógenos a otras zonas.
«Donde hay olor, hay gérmenes», según el estudio, publicado en la revista Scientific Reports, por mucho que se limpien estas esponjas con agua y jabón, o incluso se hiervan en el microondas, aunque sean métodos bastante efectivos para limpiarlas, sin embargo no desaparecen en su totalidad, con este método se eliminaran al menos el 60% de las bacterias.
Entonces ¿Cada cuanto debemos cambiar nuestros estropajos y/o esponjas?
Los expertos recomiendan dos opciones la mejor manera de evitar esas bacterias y peligros para la salud es reemplazando la esponja de la cocina una vez a la semana.
