Para empezar, deben usar tensioactivos naturales, como los derivados del aceite de coco, saponaria, y otros productos obtenidos directamente de extractos vegetales, siempre con métodos respetuosos con el medio. No pueden utilizar enzimas. Estos compuestos, que catalizan reacciones químicas, pueden actuar con disruptores endocrinos en los medios acuáticos e incluso en los seres humanos. Es decir que pueden interferir con nuestras hormonas o las de los animales acuáticos.
Por otro lado, sus blanqueadores también deberán ser sustancias naturales, como el bicarbonato, el limón, etc. También usarán perfumes naturales, generalmente aceites esenciales de plantas aromáticas, que en ocasiones también son bactericidas. En general, los ingredientes que los compongan deben ser altamente biodegradables, así como los envases donde se encuentren.
